El caballo es la elegancia y la fuerza. Lo visceral y lo apacible. Hierro y terciopelo. Rebeldía y majestad.
El salto es una búsqueda, una exploración. Es un instante singular. Es la captura del movimiento.
Un segundo antes del salto, el caballo relincha: aquí estoy, así me muestro. Soy salvaje, sé quién soy.
Un instante antes del salto, el animal concentra en sí la esencia del movimiento.